miércoles, 19 de marzo de 2008

El culto a lo extravagante se hace moda



La onda “kitsch” llegó a Chile
El culto a lo extravagante se hace moda


Los años ochenta, época de canciones “cebolla”, ropa y peinados extravagantes. Un grupo de treintañeros se decidió a juntarlos en la onda del Kitsch, corriente que nació para nombrar a lo estrafalario, que hoy es parte de nuestra cultura en forma de fiestas, programas de radio, y mercadería alusiva al tema, y que ha llegado con intención de quedarse.


Todo tiempo pasado fue mejor. En realidad, esta consigna es bastante discutible, hay que reconocer que siempre es pronunciada por personas que nunca tienen menos de cinco décadas en el cuerpo, cuando miran con nostalgia esa juventud que se les escapó cuando ya habían aprendido a vivirla, y que nunca volverá, más que en recuerdos.

Pero todo cambia cuando son los mismos jóvenes los que, escarbando en el baúl de sus padres y abuelos, encuentran las ropas que ellos vestían, los vinilos que bailaban y los regalos que recibieron de sus primeras parejas. Y los toman, los usan, los visten y los bailan con una complicidad y a manera de homenaje a la época donde ellos sólo eran un cúmulo de sueños y proyectos a veces incluso irrealizables.

El reciclar de modas y estilos de años anteriores no es nada nuevo. La moda siempre encuentra la forma de mirarse al ombligo y volver a ocupar los mismos clichés, los mismos colores, los mismos ritmos que antes hicieron crecer a los más viejos. Quizás aquí está la esencia de lo que puede llamarse la “onda kitsch”, grupo de jóvenes que, al igual que los hippies de los noventa o la onda disco reinventada en la electrónica, buscan, a través de los peinados exagerados y la música cebolla de los ochenta, recordar y nuevamente inventar una moda.







http://www.periodismo.uchile.cl/talleres/internet/2005/ezines/placeresculpables/kitsch.htm

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